Un parásito en mi vida

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Un parásito en mi vida

Me llamo David, tengo 14 años, desde los 6 años tengo el síndrome de tourette, es bastante molesto para las personas que lo padecemos, porque te obliga a hacer movimientos involuntarios, tics nerviosos y tos, que nosotros no podemos controlar, al final de la jornada estamos realmente agotados física y psicológicamente. Lo que más me molesta de este inquilino es la imagen que gracias a él proyectamos al resto de personas, pues nos miran como bichos raros, creen que estamos locos, he visto miradas de desprecio, y yo le digo: – ¿ves como te miran compañero? ¡te miran con odio! ¡te discriminan! ¡te apartan! ¡te dan la espalda!

Ya que nosotros tenemos que soportar su estancia, me encantaría que la sociedad nos ayudara un poquito con la enorme presión psicológica que supone cargar con este individuo. Me gustaría hacer llegar a la sociedad, que nosotros, los que arrendamos el cuerpo a este ocupa, pues bien puede llamársele así,  ya que se instala en nuestro cuerpo, sin permiso y sin pagar arrendamiento, somos seres humanos, que disfrutamos afortunadamente de todos los sentidos, y que además sentimos exactamente igual que cualquier otra persona, somos personas con un coeficiente intelectual normal.

Necesitamos algo más de tiempo en nuestra tarea escolar, con un poquito de paciencia conseguiremos realizar lo mismo que los demás. Soy consciente que muchas veces el desconocimiento, te lleva a malinterpretar y a crear impotencia por no saber ayudar. Creo que no es tan complicado lo que estoy pidiendo, simplemente tratarnos como seres humanos, porque además, es lo que somos, jamás hay que discriminar a las personas por cualquier discapacidad, o capacidad distinta a los estándares que establecidos están.

Este es un llamamiento a educadores, profesores, padres y niños, por favor prestar un poco de atención a este escrito, apenas dos minutos de su tiempo necesito, sé que la vida va muy rápido, apenas disponemos de tiempo para pararnos a pensar, muchas cosas que hacer, trabajo, casa, hijos… lean mis palabras con un poco de atención, por favor, pues mis palabras, aquí escritas no son interrumpidas y ninguno de vosotros va a notar el huésped tan molesto al que diariamente tengo que soportar.

Antes de terminar, quería decir una cosita más, si algo he aprendido hasta ahora de todo esto, es que de todo se aprende, soy un adolescente más fuerte y mucho más valiente y si algo he de agradecerle al síndrome de tourette, es el haber conocido a estupendos profesionales, que me ayudan cada día a encontrar trucos y me dan además un montón de pistas para quitarle el protagonismo que él tanto necesita.

POSDATA: Quiero que mi familia y amigos de verdad sepan que gracias a su enorme comprensión y su verdadero amor,  voy llevando con mayor resignación, mi vida con el parásito en cuestión.

Por: Olga Zazo Cabañas

PEQ

 


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